viernes, 27 de agosto de 2010

EL BICENTENARIO: NOS DESENCHUFAMOS DE LA MATRIX


Este año festejamos un Bicentenario profundo. Un año 2010 que será recordado históricamente por muchas cosas, pero fundamentalmente por las medidas que, sin ninguna duda, resultan revolucionarias frente a la inacción y la falta de compromiso de los gobiernos que desde 1955 construyeron un país y una realidad ajustada a los intereses de los sectores económicos y políticos en el poder.
La vuelta de los fondos de jubilación al Estado, quitándolo de las garras de la usura internacional, su redistribución para generar inclusión y trabajo; la Asignación Universal, la inclusión de miles de personas que aportaron su trabajo en tareas informales pero “en negro” y que jamás habían soñado que serían tenidos en cuenta, la atención a la ciencia y la tecnología y el regreso de cientos de científicos al país… y tanto más.
La mayoría ya no sigue como en mayo de 1810 sin participar porque no la dejan (recordemos que en aquellos días sólo participaban los “vecinos”, es decir, quienes tenían capacidad económica y formación intelectual). De modo que en el cabildo abierto del 22 de mayo de 1810 sólo participaron 450 “vecinos” sobre un millón que se estima habitaba el virreinato.
En la Argentina de doscientos años después la participación es abierta a todos y a todas. De hecho así ocurre porque también del 2001 en adelante se ha recuperado la participación ciudadana, esa participación desmovilizada desde el Proceso de “reorganización nacional” en 1976. Pero ahora, a la recuperación del espacio público por parte de todos y todas, se ha sumado el gran protagonismo de jóvenes que es otro de los logros de los tiempos de Néstor y Cristina. Los jóvenes han pasado de una despreocupación individualista a cumplir un papel destacado en la militancia, en la crítica, en la generación de opinión, en el uso de sus derechos.
Es también revolucionaria la apertura en la discusión de los temas “macro”. Ya no se tratan, como en 1810, en el ámbito cerrado del cabildo y para pocos. Se ha dado una apertura a los temas que se discuten en la cola de la verdulería, en el colectivo, en tuiteos y blogs, en programas de televisión, etc.
Y de la apertura que pasó a los medios –esos que nos vinieron instalando la agenda diaria-.
Precisamente una de las virtudes más profundas de este gobierno ha sido desenchufarnos de esa Matrix.
Así, de a poco muchos han logrado ver la parte de la realidad que no le contaban, o mejor dicho, que le tapaban con la realidad que construían, la realidad que imponían desde su posición de poder.
Romper con esa monumental bestia, “que es grande y pisa fuerte”, formada, consolidada y defendida durante años desde el poder político-económico y militar, es trabajo que requiere coraje y fuerza por las fuerzas que desata. Ya lo dijo nuestra Presidenta: Voy a aguantar lo que tenga que aguantar y voy a hacer lo que tenga que hacer" y pidió a los políticos que se pongan a defender los intereses económicos nacionales y no los de grupos concentrados (http://www.elargentino.com/nota-104228-seccion--Voy-a-aguantar-lo-que-tenga-que-aguantar-y-hare-lo-que-tenga-que-hacer.html).
Esta labor de hoy resulta tarea de titanes y titánides, fuerzas elementales (y no sólo numerales) y nuestra Presidenta, con su habitual fuerza y decisión, optó por la tarea más dura. La que no se hizo durante años y años por administraciones de gobiernos anteriores por la complicidad o la cobardía de los políticos de turno: Alfonsín lo supo y miró para otro lado, Menem pactó con ellos, De la Rúa fue la fiel continuidad menemista… recién con Néstor Kirchner se empezaron a abrir los caminos que nos permiten vivir estos días emparentados con la tarea revolucionaria de mayo de hace doscientos años.
Eso sí, hemos cambiado “el pueblo quiere saber de qué se trata” porque hoy el pueblo sabe de qué se trata.

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