martes, 3 de noviembre de 2009

DEDICADO A TODOS LOS MILITANTES

EL MILITANTE (Por Roberto Surra - Mayo de 1984)

Él no está por interés comercial, él no se alquila. Él cumple, sencillamente cumple.

Él sabe lo que es volver de madrugada, llevando encima el popurri colorinche de cientos de gotas de pintura. A él al ...guna vez le dolieron las manos arrugadas de engrudo cuando el frío salió con él y se mantuvo firme a su lado a lo largo de alguna pegatina.

El volvió (y vuelve) casi siempre tarde, cuando los chicos duermen, cuando ella (su compañera, su esposa, su madre), lo está esperando con el plato de humilde guiso caliente y el beso reparador. Y él sabe también de a ratos lo que es comer solo, porque bueno... ya es demasiado tarde y no vale la pena, quedate en la cama que yo como y voy...

Él a veces regresa temprano, y los vecinos se asombran de verlo; lo miran y lo señalan con el dedo: "ahí va el peronista" y lo que va ahí, en realidad no es sólo el peronista, sino además, "El Militante".

Él habla de política en todas partes. Él es el que vende las rifas y el que invita a una peña. Él es el que convoca a una charla de doctrina, y el que a veces (digámoslo) hasta llega a aburrir, ya que el que no milita, no lo entiende, lo ve como un "personaje", aunque él en realidad él no quiera serlo.

El militante defiende al peronismo en todas partes, en todo momento. Sabe que tal o cual dirigente es un chanta, y lo afirma: En la Unidad Básica; en el Sindicato; cuando habla con otro peronista. Pero atención: en las reuniones familiares, por ejemplo, o en el colectivo, o en cualquier otro lugar donde un "contra" le critique a ese dirigente, saca la espada y pelea, pelea y lo defiende como si fuera un hermano, y lo hace porque de esa manera está defendiendo al peronismo, dado que al contra poco le importan nuestros dirigentes, lo que verdaderamente les duele es el peronismo.

El militante compra la tela, y por lo general es su madre, o su esposa, o su hermana quien hace la bandera. A él se le ocurren las consignas, es él el que llega con su orquesta bochinchera individual (bombo, garganta y corazón) y pone ritmo y color en cada acto peronista. Él mantiene viva la fuerza de nuestro movimiento, él organiza la misa por los caídos, los que fueron como él, y él sabe (¡si lo sabrá!) que quizá algún día, él, sea como ellos.

El militante es una mezcla de abeja y de juglar, que trabaja y trabaja, a veces en voz alta, a veces en silencio, narrando historias, organizando algo, arrimando su granito de arena a la gran construcción de nuestra Patria. Él todo lo hace por amor, quiere que su pibe se llame Juan Domingo (por amor al General). A su piba le puso María Eva (por amor a Ella), y sé de muchos que a la nena le pusieron María Eva Isabel, porque ésa es la síntesis del amor del General. Sí, el militante todo lo hace por amor y él sabe de la ingratitud. A él lo acusan: "Vos andás detrás de algo; "Dale, ¿en qué curro andás?". "¿Y, te acomodaste?". Y él no responde. Él sigue, ¡con bronca! Y a veces se enoja, ¡brama, putea! porque él no quiere nada "raro" es más, él "pierde" siempre, si de dinero se trata.

Es el que compra las rifas, paga el café, viaja, paga el colectivo, es el que pierde las horas extras, él es el que pone para "sacar el volante", para comprar negro humo, para las brochas, la cal, para pagar el local, y si alguien lo pecha, él saca y da. El militante es el arquetipo del voluntario. Todo lo da a cambio de la satisfacción del deber cumplido. Es como el hornero; canta y trabaja, construye y canta.

Cuando llame a su casa, recíbalo con alegría, cuando lo vea por la calle no pase indiferente. El militante necesita de su afecto, porque aunque él no especula nunca y aunque no lo demuestra, a veces se siente solo, como usted ¿vio? y si bien él ya sabe que usted lo quiere, además necesita un cachito de afecto, y que de vez en cuando, además de quererlo, usted, compañero, se lo diga...

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